Para Viajar:
-Para viajar, para realmente viajar, hay que esforzarse. Esforzarse por entender, por querer compartir, por probar, por arriesgarse; García Márquez dijo que “…el turista no viaja para descubrir, sino para comprobar lo que ya le han contado”, el turista se toma la foto típica, critica todo lo que ve, compara lo que encuentra con lo que ha dejado en casa, lleva puesto unas gafas permanentes de prejuicios, es miope para ver los detalles, para el turista importa mas llegar a casa y presumir a sus amigos la maleta de souvenirs que compro en algún duty free.
Para viajar, uno experimenta, se aventura aun sabiendo que puedan quedar cicatrices, quien viaja come en lugares dudosos, platica con la gente por la calle, toma el transporte publico, aprende una historia o dos. Para viajar, hay que aprender a dar los Buenos días en otro idioma, como brindar, como decir adiós y como decir gracias. Hay, una colección de recuerdos, y el que viaja realmente, quiere llenar su memoria de tantos como sea posible, por que sabe que lo que se vive en el camino, nunca nos deja, que llevamos cada dia con nosotros un poco de todos aquellos lugares.
Para viajar, hay que entender que no hay mejor escuela para la vida que partir, alejarse de casa, y pasado el tiempo, regresar. Y tal vez, el destino final será regresar al punto de partida y así, reconoceremos el lugar por primera vez; porque viajar es vivir.-Uno de los lugares que uno tiene que intentar visitar pase lo que pase, es Egipto, y hace una semana tuve la oportunidad de pisar África por primera vez, fue toda una experiencia que podría tardar horas en contar, así que, a veces cuando hay tanto por decir, es mejor es decir poco que hablar de mas. 4 microrelatos, de menos de una hoja, donde cuento detalles, pequeñas anécdotas….el resto, lo encontraran en cualquier enciclopedia, esto no.
- Microrrelato 1: “El sonido de una ciudad”
Del Cairo, te sorprende casi todo, desde el polvo en el paisaje hasta las pirámides en el horizonte contrastando con los edificios de la ciudad, como un museo al aire libre donde se exponen al mismo tiempo el pasado y el presente. Hay exceso de todo, exceso de olores en el aire, de luces y colores que caminan, de gente y de autos que hacen de cruzar la calle un acto valentía, como toreros urbanos esquivando con gracia bestias de acero . Y por las noches, el paisaje se ilumina en lo alto con las luces verdes de las mezquitas, pues para los musulmanes el color del cielo es verde, no por nada al cairo también le llaman la ciudad de las mil mezquitas, y aun sin contarlas, la imagen de innumerables torres blancas gobernando el Nilo y sus alrededores como guardianes en silencio le dan sentido a este nombre.
De tantas cosas, hay un detalle que se vuelve interesante cuando callas: el ruido, un ruido constante y casi irreal de bocinas de automóviles que parecen sostener entre ellos una conversación que nunca termina. De pronto, se escucha el llamado a rezar y un breve silencio se apodera del espacio y del tiempo, es casi un reflejo, pero por unos segundos la voz de las mezquitas se escucha por encima de todo, volviéndose mas poderosa que las maquinas y la gente. De golpe, el ruido regresa y rompe con fuerza contra el aire Delgado y sereno que dejo detrás de si un momento de paz.
-Microrrelato 2: “Viviendo el cuarto pilar”
En el Islam hay 5 pilares, y uno de esos pilares, es practicar el ayuno durante el Ramadán desde antes que salga el sol y hasta que anochece; si bien casi todas las religiones lo practican es el motivo por el cual se hace lo que las vuelve diferente. Para los musulmanes, la lección detrás del ayuno no es ofrecerlo, no es par adiós sino para uno mismo, se ayuna para sufrir, y es que estamos tan acostumbrados a pensar que el dolor es malo que nos alejamos de el, sin entender, que el dolor inminente y necesario, los musulmanes sufren durante el ayuno, por que no hay mejor forma de entender al prójimo que sufrir con el, y así, durante un tiempo, uno vive el dolor de aquel que pasa hambre cada día, de aquel que tal vez no tendrá consuelo para su sed al caer el sol, “ en el ramadán al caer el sol, nadie pasa hambre, y se llama al vecino y al necesitado antes del amanecer para desayunar” me decía un practicante.
Un día antes de partir, tal vez por mala suerte, termine la tarde tendido en mi cuarto con un dolor enorme que me tiro del cansancio y una fiebre que iba en aumento, sufrí por mas de 7 horas, tiempo en el que me quise jugar el papel de valiente para terminar llamando a un doctor que tardaría mas 2 horas el cruzar el cairo. Después de un rato me di cuenta que lo que tenia era lago mas que una indigestión, y sudando, recordé no se por que, aquella historia que aprendí: el dolor nos une pensé. Aproximadamente a las doce y media de la noche, el doctor entro ami cuarto, y después de hacer un rápido diagnostico se apresuro a colocarme una inyección para bajar la fiebre y a sacar de su maletín una cantidad grosera de medicamentos que debería tomar en los días siguientes.
Ya de madrugada, sintiéndome un poco mejor, entendí que el tercer pilar era cierto, pues mientras esperaba al ya mencionado doctor, pensé en aquellos para los que la espera nunca termina, aquellos que han aprendido a convivir con el dolor en agonía permanente, y entonces pensé, que mi religión católica no tendría nada en contra de utilizara el Islam como fuente de sabiduría siempre y cuando al final no olvidara la lección.
-Microrrelato 3: “Salam aleikum”
-Y que es lo que se dicen cuando se saludan?
-Salam aleikum..
-Aa!
-Y que le responde la otra persona?
-Aleikum Salam.
-y que significan?
-La paz sea contigo, y responden….
-….contigo sea la paz
-Exacto
(momento de silencio)
-Me gusta, su forma de saludarse
Al día siguiente me hice un pequeño tatuaje son esa frase en el cuello, y el resto del viaje mientras caminaba por la calle…nunca había recibido tantos deseos de paz en mi vida.
-Microrrelato 4: “Me…No accident”
Salímos del mercado del cairo Khan El-Khalili, supuestamente el mas bazar grande de África, éramos un grupo de 16 personas y al subirnos en el taxi, y antes de subirnos regateamos con el conductor como dios nos dio a entender el precio. El conductor, estuvo a punto de chocar unas 5 veces, cuando decidió poner un cassette, si, no un CD, sino un cassette, y me dijo en un ingles entrecortado: -“Música, Española y árabe “. Era un fusión entre flamenco y árabe, bastante bueno debo admitir.
Veníamos cantando, alegres después de nuestra experiencia, aplaudiendo al ritmo de la música ajenos al conducir acrobático de nuestro chofer, cuando Miguel un español me dijo: “Alejandro…baila algo árabe”, a lo que empecé a aplaudir y hacer un paso que habíamos aprendido hace unos días, y al parecer llevado por el momento nuestro conductor se unió a mi baile soltando el volante en plena carretera a unos 100 k/m para aplaudir al mismo ritmo, mientras todos gritaron de histeria en señal de protesta y solicitando con señal que se dedicara a conducir en vez de amenizar el viaje. Espantado por el rostro de terror de todos, se volvió, ya con una mano en el volate y nos dijo a todos: -Me Ahmed. – Me…no Accident. Pero a nadie le importo la declaración de nuestro conductor. El resto del viaje fue silencioso, y yo no pude evitar sonreír.